Expresiones de Calle 13

| |

¿Realmente subversivas en la esfera pública o estrategias fraudulentas del mercado?

No hay duda que la llamada "música popular" sirve para determinados intereses que suelen ocultarse en los límites estéticos del fenómeno artístico (otras manifestaciones artísticas, de tener algún tipo de sitial en la sociedad, también obedecerán a intereses particulares, pero dada su enorme importante en nuestros tiempos, me concentraré en la "música popular"). En un sistema económico y político basado en el capitalismo, o actualmente como muchos y muchas lo denominan, capitalismo tardío, la manifestación artística, si desea ser difundida o tomada en consideración en el mercado, evidentemente tiene que convertirse en un bien de consumo que, en muchas ocasiones, limita al máximo la propia autonomía del artista, reduciéndolo a una pieza más de un mercado de intereses patrimoniales que lo utiliza para salvaguardar los capitales privados que suelen sostener la industria, tanto directa como indirectamente. Hace más de sesenta años atrás, Theodor W. Adorno y Max Horkheimer desarrollaron el concepto de "Industria de la Cultura" precisamente para denotar aquel fenómeno que percibían y analizaban respecto el evento de creación de bienes de consumo en masa de parte de un sistema económico que hábilmente construía sus salvaguardas estructurales. No creo que este concepto sea muy descabellado hoy por hoy, especialmente cuando las corporaciones y empresas que se dedican al desarrollo de música como bien de consumo popular son parte de un conglomerado de personas jurídicas privilegiadas que concentran y acumulan exhorbitantes sumas de capital mediante el consumo activo de sus productos. Sin olvidar que la producción de la "música pop" se enmarca en un mercado de "libre competencia" entre enormes empresas que compiten arduamente todos los días por aunar la cantidad mayor de ingresos y plusvalía, me propongo criticar lo que creo es una percepción errónea de una figura que emerge como algo que, en realidad, entiendo no es, y, comprendiendo lo antipático del comentario para muchos y muchas, ha servido de forma muy efectiva para los fines de esas grandes empresas que ven cómo aumentan sus ingresos cada vez que los medios de comunicación en masa le dan una promoción enorme a los "revolucionario" del artista. Desde luego, me refiero a la banda musical Calle 13, y sus recientes comentarios transgresores sobre algunos políticos y sistemas de gobierno.

Para comenzar, me gustaría puntualizar algunos aspectos del concepto de "Industria de la cultura" que son bastante pertinentes para la discusión al respecto. Primeramente, como ya se anticipó, la industria de bienes de consumo tiene de fondo una arquitectura financiera excesivamente onerosa que, como cualquier ámbito económico en este sistema, suele oscurecer su presencia mediante la distancia cegadora del proceso de producción, venta y recaudación de los bienes en sociedad. Ya desde la primera mitad del siglo XX se contempló una industria muy lucrativa que creaba bienes de consumo con el título de "música popular", usualmente haciéndolos lo más atractivo posible para la sociedad en masa que se iba delimitando históricamente a través del siglo. Según la Teoría Crítica, este tipo de bien de consumo, que como ya se mencionó también limita excesivamente al artista, suele ser producido y reproducido para distraer debidamente a los consumidores y consumidoras sobre las contradicciones sociales que el mismo sistema de concentración y acumulación de capital crean en la sociedad. En otras palabras, este tipo de bien de consumo funcionaría como aquello que Marx había denominado como el "opio del pueblo", que en una sociedad aún más secularizada, en gran parte vendría a ser la industria del entretenimiento, denigrando así, en bastas ocasiones, el arte y la autonomía de aquello que Kant denominaba genio artístico, y obligándolo a fungir como artefacto que se caracteriza por la producción de bienes que muchas veces tienen el único fin de entretener al consumidor, ocultando aquello que los sectores económicamente poderosos no quieren que se contemple cara a cara, porque entonces sí el consumidor se enfrentaría con la cara de la gorgona y, así, quedaría petrificado ante tanta aberración e injusticia producto del mismo sistema que promueve algo tan "inofensivo" como la "música popular", los espectáculos de deportes o programas de televisión un tanto alejados de toda realidad posible.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando ese bien de consumo suele expresare en contra precisamente del sistema que los creó y que los sostiene?¿Acaso no es una estrategia de mercado para cumplir con un elemento necesario en cualquier estructura capitalista: la expansión?¿Quién en realidad se lucra económicamente de esas críticas aparentemente "revolucionarias" y violentas?¿Se da cuenta el consumidor y la consumidora de cuánto capital es generado mediante este tipo de expresión oportuna y alegadamente crítica? Algunas de estas preguntas tendrían algún tipo de valor al examinar detenidamente las expresiones de la banda Calle 13, sus repercusiones en la sociedad, y su evidente éxito en el mercado de la "música popular". Antes de todo, es preciso mencionar que si la banda le fuera nociva al sector económico que financia el fenómeno artístico de Calle 13, no hubiésemos escuchado del mismo jamás, o lo hubieran destruido ellos mismo. Por tanto, de forma silogística se puede inferir que la banda es una de las creaciones artísticas más lucrativas y exitosas en el mercado de bienes. Al entender esto, es propio implicar que Calle 13 le genera grandes sumas de dinero a un sector que acumula desmedidamente capital y que, usualmente, tiende a protegerse mediante la dominación, a través de inversiones, de las clases políticas de los países poderosos hoy día. En otras palabras, el mercado de la "música popular" funciona como otra corporación de producción de bienes de consumo, en este aspecto, que, mediante la creación de necesidades sociales que hagan efectivo el consumismo en la sociedad de masas, son los polos angulares que correlativamente crean enormes desigualdades económicas en las sociedades. Sin embargo, quiero señalar varias contradicciones que surgen de las expresiones "revolucionarias" de René Pérez, quien para muchos y muchas se ha convertido en un portaestandarte de la izquierda, y la percepción social que han creado sus manifestaciones. El siguiente vídeo creo que ilustra un fenómeno social que tiende imbricar discursos políticos diversos, y muchas veces antagónicos, con expresiones que, dentro del mismo mercado en que se dan, son contradictorias con el propio mercado de la "música popular", aunque traten de ser, efectivamente, ocultadas.

De todo lo que se puede comentar del vídeo, me interesa apuntar dos aspectos que son fundamentales para el argumento esgrimido anteriormente. El primero es la evidente contradicción en el discurso, revestido de aspectos estéticos muy efectivos en la sociedad, sobre la violencia como mecanismo de combate y/o defensa, al igual que el posterior cambio radical sobre las estrategias que debe seguir la alegada "izquierda" a la que se refiere la banda al verter sus expresiones. El segundo es la contradicción interna que existe respecto las expresiones que aducen que se está utilizando la multimillonaria empresa MTV como vehículo para llevar un mensaje aparentemente subversivo y realmente "revolucionario" en el mercado de la "música pop". Sobre el primero, como bien se evidencia en la famosa canción dedicada a los agentes policíacos, la administración gubernamental y el FBI respecto la muerte del líder machetero Filiberto Ojeda, el discurso desplegado a través de toda la canción, acogida como muy popular dentro de un amplio sector de la izquierda que se sentía identificado con la sagaz y oportuna estrategia publicitaria que conllevó la creación de la canción, incita vehementemente a la lucha armada no sólo para vindicar el derecho de pueblo puertorriqueño a ser independiente, sino para prácticamente vengar la muerte de Filiberto Ojeda, quien también aparece en el vídeo, minutos antes de aparecer el espectáculo de MTV donde se hicieron otra versiones un tanto cuestionables. Sin embargo, luego de un mensaje atestado de violencia física y verbal, tiempo mas tarde el discurso de la banda cambió radicalmente, adaptándose a los mecanismos publicitarios del "mercado pop" en el que está inmerso, ahora con una reputación por defender, dado el éxito tan grande que ha tenido en el ámbito artístico. Recientemente salieron expresiones de René Pérez precisamente sobre la izquierda, y más específicamente la izquierda en Latinoamérica. Al parecer, en un cambio drástico hacia el pacifismo, ahora el mecanismo de publicidad de adapta a lo que precisamente le conviene al mercado que creó la figura del artista, aduciendo lo siguiente en su blog:

Calle 13: “La izquierda debe educarse”


Escrito por gabriel cabra
Sunday, 06 de September de 2009
Image
Por Javier Poveda
END - 20:22 - 05/09/2009
"Muy accesibles, los chicos de Calle 13 se fotografiaron con algunos fans que llegaron al salón de la conferencia. El más suertero fue Reynaldo Ruiz, a quien le firmaron hasta los zapatos.
Son considerados polémicos porque en sus líricas y entrevistas dicen lo que piensan, sin importarle la crítica negativa, y ayer, durante la conferencia de prensa en Managua, el dúo Calle 13 fue directo al hablar de política.
Últimamente la izquierda ha crecido en Latinoamérica, pero creo que debería educarse, la revolución no está en el fusil, sino en la educación”, dijo René Pérez (Residente) y agregó: “Les digo a todos los que están con la lucha, hoy en día la manera de mediar no es el fusil, es la educación. No es andar pegando tiros como locos. Hay que educarse, tanto en la derecha como en la izquierda”.

Residente dijo que
“otro problema de la izquierda es que ha crecido con ideales, pero se ha desvirtuado, se le ha olvidado lo que realmente representa”.
En ese contexto, Calle 13 apoyó la iniciativa de Juanes de ofrecer un concierto en Cuba, en donde algunos artistas desertaron por temor. Y aunque el dúo boricua no pudo participar por otros compromisos, dejó claro que apoya la paz y la libertad".

No creo que haya duda alguna que los discursos sobre cómo debería proceder la izquierda, contrastando las versiones anteriores sobre la muerte de Filiberto Ojeda, y las posteriores expresiones sobre la izquierda, donde el representante del grupo le recomienda a la alegada creciente izquierda latinoamericana que no utilice el fusil ni las armas, sino la educación, son incompatibles radicalmente. Sin embargo, al insertarse en un debate sobre la izquierda, con la amplísima difusión que atiene a través del mundo, en especial Estados Unidos de América y Latinoamérica, este tipo de discurso superfluo y en muchas ocasiones irreflexivo por completo, suele oscurecer una realidad que se debería pensar y analizar de forma mucho más amplia en la esfera pública. Si bien se puede sugerir que al menos la banda ha apuntado a temas claves en la política actual de varios países latinoamericanos, incluyendo a Puerto Rico, no creo que debamos engañarnos con esas versiones, con la euforia creada por el público en los espectáculos cuando se vierten, ni con lo simbólico de la vestimenta, donde en una de ellas, presentada en el epítome del capitalismo de la "música pop" como bien de consumo en una sociedad de masas, se declara simbólicamente al líder Hugo Chávez como el "mejor artista pop", que sería un acto análogo a declarar la famosa fotografía del Che como la foto mas vendida del mundo. Sin duda alguna, creo que las empresas que invierten directa e indirectamente en este tipo de mercado, con el único fin de generar ingresos y, con ello, correlativamente empobrecer sectores de la sociedad a la que se dirige, han sido sumamente sagaces al tratar de dominar raudamente las posibles negaciones de su existencia, y de crear la falsa conciencia de admitir dentro del mismo mercado a una aparente izquierda "subversiva" que hoy por hoy, aconseja grupos de izquierda, como el anterior argumento de la banda, y que le ha servido a varios grupos de izquierda como inspiración de diferentes maneras.

Ahora bien, esta estrategia de mercado para promocionar al cantante, que vuelvo y repito, es también simbólicamente un bien de consumo en varios aspectos, y viene a satisfacer una "necesidad" de transgresión, atrevimiento y alegada valentía, está muy ligada al segundo punto que quiero traer a colación. Entiendo que es de conocimiento general que MTV es una de las más grandes entidades o empresas que se insertan en el capitalismo actual como protagonista principal, especialmente en lo que tiene que ver con la producción de "música pop" en todas sus vertientes (creadas precisamente por la mega empresa). Tampoco debe haber duda sobre los intereses patrimoniales que revisten todas las actuaciones de la empresa que, como toda corporación con fines de lucro, está creada para generar excedente y plusvalía, utilizando cualquier medio para llegar a dicho objetivo. Entendiendo esto, es fácil comprender el fraude de las expresiones de René Pérez sobre la utilización del medio MTV como vehículo para llevar un mensaje realmente "revolucionario", aunque no lo diga en esas palabras. Sinceramente sucede todo lo contraria, y es la empresa la grandísima beneficiada del auspicio que millones y millones de "fans" le dan a la banda, ahora más que nunca, ya que representa algo más que una mera banda, sino prácticamente un representante de una izquierda dentro de los límites del mercado. Esta enorme empresa, más todas las empresas que contante y progresivamente se benefician de este tipo de espectáculo tan famoso en la sociedad consumista, son las principales beneficiadas de mantener este tipo de expresión tan popular en nuestras sociedad, más aún cuando se crea un público nuevo que representa exponencialmente más ganancias a la empresa y empresas beneficiadas colateralmente. Al hacerlo, no sólo se vuelve más absoluto y grande el mercado del consumismo, sino que suelen ocultarse contradicciones reales, trivializarse o banalizarse.

Esta estrategia de mercado de tragarse la oposición, haciéndola parte del mismo mercado para poder asumir todo su poder sobre ella, es muy efectiva en tanto tiene como efecto el dominar el público que se ve bombardeado por todo tipo de engaño bautizado como publicidad. Al igual que los fenómenos artísticos se crean, desarrollan y desaparecen según intereses patrimoniales específicos que provienen de empresas con finalidades puramente mercantiles, también se crean los públicos, no sólo mediante necesidades sociales totalmente innecesarias para la subsistencia de la persona, sino por la creación, en este caso, de modas artísticas que suelen oscurecer asuntos muy serios, banalizándolos como si fueran objetos de entretenimiento, en vez de pensamiento. Si bien el arte, en muchas ocasiones de nuestra historia como humanidad, ha sido utilizado para diversos intereses, como la indoctrinación religiosa, moral o política, en nuestros tiempos, aplicando la concepción de la Industria de la Cultura al caso actual, ya que entiendo es muy oportuna todavía en esta modalidad de capitalismo globalizante que intenta homogeneizar culturalmente las diversas organizaciones étnicas del mundo, es evidente que este tipo de expresión, conteniendo las contradicciones internas y externas ya aducidas y discutidas, lo que hace es precisamente mantener un sistema que necesita intrínsecamente del dinamismo y el expansionismo. Expansión a nuevos públicos (creación de ellos) y cambios de discursos para evitar particularmente el tedio que entorpecería el mismo dinamismo. Ante este tipo de fenómeno, es imperativo que la Izquierda que sí se considere la negación misma del sistema, sospeche raudamente sobre las intensiones de la grandes empresas que son las gestoras del sistema que tantas desigualdades correlativamente crea en nuestras sociedades, y que no se confundan discursos tan disímiles como los del socialismo, capitalismo, rebelión y revolución en un crisol de conceptos no demarcados que, al fin y al cabo, crean un collage atractivo que suple hartamente varias necesidades sociales de entretenimiento con asuntos poco pensados en nuestras sociedades.



2 comentarios:

Alfonso dijo...

¿Realmente es importante el contenido del mensaje de Calle 13? Aunque me parece interesante toda la crítica y el razonamiento dialéctico que se hace en este escrito, me preocupa que se desvíe de lo que es fundamental en cuanto al interés generado por las expresiones controversiales de Calle 13: el discurso oficialista de censura gubernamental.

A pesar de que no coincido con el enfoque socialista de la crítica, probablemente todo lo que expones sobre este grupo es cierto. De hecho, René es el primero que admite que desde sus comienzos Calle 13 es un acto fabricado. Por otro lado, también aceptan (con o sin razón) ser los primeros exponentes de la música urbana en Puerto Rico con cierta educación universitaria y que no provienen de sectores marginados ni del mundo de los residenciales públicos.

Pero después de todo, Calle 13 es música pop y al igual que la mayoría de la música pop, no creo que amerite profundizar tanto sobre sus matices ideológicas o intelectuales (aunque claro, respeto la calidad de la crítica). ¡Creo que sería más fructífero dirigir ese análisis a la música de Schnittke o de Wagner! Entiendo que es irrelevante la ideología de Calle 13, y es más irrelevante aún el contenido de sus expresiones en cualquier medio. Como bien señalas, Calle 13 es un bien de consumo que se sabe mercadear bien. No es un líder político ni un intelectual que represente adecuadamente a ningún sector de la sociedad.

En fin, desde mi perspectiva daba lo mismo que Calle 13 le hubiera mentado la madre a Fortuño, al Che, a Obama, al Papa o a Dios. El problema real es muchísimo más grave. El gobierno de turno ha asumido unas posturas totalitarias, reaccionarias y prohibicionistas sobre las expresiones de esta persona. El alcalde Santini, por ejemplo, hizo todo lo posible para que se cancelara un evento donde este grupo se iba a presentar y lo logró, sin la más mínima oposición de los promotores del evento (que probablemente tenían una buenísima causa de acción que no ejercieron). Peor aún, Santini dijo que se iba a asegurar que Calle 13 no se pudiera presentar en ningún venue del Municipio de San Juan ni en ningún otro municipio controlado por el PNP. Por otro lado, legisladores inescrupulosos aprovecharon la demagogia reaccionaria fomentada en la opinión pública (por personajes como La Comay) para aprobar resoluciones de censura y radicaron querellas frívolas ante el FCC, obviando el hecho de que MTV se encuentra en el dominio de cable TV y el contenido de su programación se encuentra prácticamente fuera de la jurisdicción de esa agencia federal (además de que todas las palabras 'soeces' fueron precensuradas mediante 'bleeps').

Lamento que el ACLU ni ninguna organización que se supone que vele los derechos civiles y la libertad de expresión del pueblo levantara la voz de protesta ni señalara el significado grave de este acto burdo de censura. Lo peor de todo es que se trató de la censura de la peor calaña en el sistema de derecho en que vivimos: censura de una expresión inherentemente política. Y no me preocupa tanto la censura directa que se le hizo a Calle 13, sino el efecto colateral de intimidación a la expresión que seguramente tuvo la reacción del gobierno, lo que en la teoría estadounidense de la Primera Enmienda se conoce como el 'chilling effect'.

Repito, creo que es impertinente que la intención escondida de las expresiones de este grupo fueran puramente comerciales y con un objetivo engañoso de mercadeo. Lo que se proyectó en los medios fue pura expresión política y su censura es intolerable. El "chilling effect" que debe haber ocasionado la reacción del gobierno y la falta de crítica a la censura por parte de sectores no-gubernamentales probablemente es irremediable. Después de todo, la libertad de expresión se trata del derecho más fundamental de todos los derechos humanos, y bajo el sistema de derecho que vivimos, hasta sus exposiciones más crudas y desagradables gozan de protección constitucional.

Saludos.

gringorican dijo...

Creo k esto tambien trae la pregunta de si el uso de un discurso por actores ajenos equivale a una mera apropiacion temporera o una castracion.

Publicar un comentario en la entrada

.